Tenemos (más) de un problema

 

Debemos irnos preparando para pasar un invierno duro.(Y lo que venga más allá)
Ya no se trata de alarmismos desde tertulias televisivas para llenar tramos horarios productivos que producen beneficios maximizados gracias a la publicidad. Lo que tenemos delante ya no es geopolítica de ficción o catastrofismos apocalípticos de seudo mesías y líderes de sectas de tres al cuarto. 
Rusia corta el gas hacia Europa a través del Nord Stream alegando excusas de Gazprom que ningún experto cree.
Tenemos un enorme problema cuando ante la afirmación de que estamos en guerra, el ciudadano común, enciende un pitillo y sopla. Parece que cuesta mucho entender que las guerras no son solo las trincheras, las bombas de mano, los fusiles de asalto y los bombardeos aéreos. No; las guerras en siglo XXI se extienden más allá de la pólvora para fumigar de dolor y sufrimiento amplios y diversos campos de la sociedad. 

Tenemos además del problema añadido de que estamos inmersos en una guerra cobarde no declarada. Una guerra en la que el provocador ni siquiera tiene el coraje de admitir que lo es y la llama de otro modo (Operación Militar Especial) tratando así de presentarla como algo justificable y admisible para la sociedad rusa, que sabe de ella, solo aquello que le interesa a su gobierno. Una guerra que cuesta vida a jóvenes que no saben muy bien qué es lo que están combatiendo y cuyos cadáveres se almacenan en frigoríficos para evitar a la opinión pública del agresor, tener que ver féretros recibidos por una madre llorosa.
Y otro problema más, cuando no nos damos cuenta de que esta guerra no es con Ucrania. Ucrania es solo un campo de batalla. ¿De verdad no es perceptible que va mucho más allá?

Estamos inmersos en una guerra en la que no somos espectadores, como algunos aún siguen pensando. Somos el enemigo en la mente de ese imitador de Hitler. Igual de peligroso, imperialista y expansionista. Idéntica frialdad y crueldad. 

Y lo más temible: No hay el suficiente coraje para afrontar la situación. Temerosos por la Rusia de Putin y sabedores de la más que posible coalición con la China de Xi Jinping. Temerosos del enorme arsenal nuclear de los dos citados.
Nadie parece saber qué hacer:
Si Europa y sus aliados occidentales toman una postura beligerante, más allá de las sanciones, el peligro está servido. Si por el contrario, nos rendimos y abandonamos Ucrania a su suerte...¿Qué solucionaremos?
Porque entonces la pregunta inevitable es  ¿Qué será lo siguiente?

Hay una antigua cita, creo que persa, que dice algo así como:
Si quieres sobrevivir, aún con la espada clavada en tu vientre y cayendo al suelo, no le muestres nunca debilidad o temor a tu enemigo.



Imagen de 0fjd125gk87 en Pixabay

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