Con un Cobi en la gorra



Corría el año 1992. El año olímpico de Barcelona. El año del "amics per sempre" y la flecha de Antonio Rebollo encendiendo el peletero, el año del Cobi (que no del Covid)



Mientras, aquel fotógrafo de Girona, alcanzaba la cima de su trayectoria profesional. El año 1991 y 92 fueron extraordinarios. El 91 estuvo ocupado por trabajos de fotografía industrial destacando dos clientes importantes: La Cámara de Comercio y Gas Natural. El 92 destacó especialmente por los 39 reportajes de bodas, que se dice pronto. Y todo sin olvidar que el 92 fue también el año del curso de fotografía más exitoso con 28 alumnos y que dicho sea de paso, parece que inspiró profesionalmente a algunos al punto de que fueron (y alguno, aún es) reporteros gráficos de la prensa catalana. 
Hoy día en mi gorra favorita, aun luzco un pin del "Cobi fotógrafo" que por cierto, tendré que restaurar porque no encuentro otro y el pobre está bastante "perjudicado". Recuerdo de los buenos tiempos.


Pero curiosamente en la fotografía industrial comenzó el deterioro de mi trayectoria. Y no será porque algunos que conocían el panorama con una perspectiva mucho mas amplia, no me avisaran. Jamás debería haberme metido en ese terreno (catálogos, folletos, etc.).  Si me hubiera centrado en el humilde cometido de tener una tienda de barrio y un estudio de retrato profesional y la fotografía social, mejor me hubieran ido las cosas. Nada hacía presagiar que dos años después (1994) empezaría la cuesta abajo. Cada fotógrafo es lo que es. Ahora con la perspectiva del tiempo veo que convertirse en navaja suiza de servicios a medio plazo no es bueno. Hay que saber decir que no, aun y cuando la economía aprieta. Debía haber puesto todas mis energías en el campo del retrato, la figura, la fotografía ornamental y el reportaje social. Se considera el campo menos glamuroso y brillante, pero es el que requiere de más sensibilidad y poesía visual. Debía haberme centrado en eso. Me equivoqué. 
No se si esta reflexión a toro pasado, servirá para algo o alguien, pero la dejo aquí, acompañada de ese retrato que más mal que bien, me hizo una alumna, aquel año, acompañado de mi Linhof 9x12. 
Y escucha amigo... 30 años no son nada; solo un soplo.



Noxeus

Ricard Pardo. Em vaig guanyar la vida fent fotos. Mestre de res, aprenent de tot. La curiositat alimenta la meva vida. ◘ twitter instagram tumblr email

2 Comentaris

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  1. Instagram i els mòbils que fins i tot han arraconat a les máquines de retratar que no cal revelar las fotos, s'han carregat al fotògraf de tota la vida. Al barri encara en sobreviuen dos de fotografs, pero van justets, ven bé per arribar a la jubilació i perquè el local es propi.

    Salut.

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    Respostes
    1. Si, efectivament, els temps no els són favorables. De fet jo vaig plegar abans que s'establís el digital, llavors només començava. Aixi que no vaig arribar fins a la jubilació com a fotògraf i vaig estar els darrers anys de la meva vida laboral, dedicant-me a altres coses.

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