El sexo de las plantas

 
La ciencia nos informa de que este planeta tiene aproximadamente 4.500 millones de años. Y esta es la edad "oficial" de la Tierra hasta que los Geología no pueda "afinar" un poco más y mejor. Y es que esta es la principal riqueza de las ciencias: Su capacidad de afinar, corregir y mejorar los datos y afirmaciones.
No se puede comparar con la exactitud categórica de los datos de la Biblia u otros "tebeos sagrados". La Torá dice que hoy, la edad de la Tierra es 5.761 años; ni uno más ni uno menos. Y pobre de tí que se te ocurra levantar un dedo para discutirlo... Cosas como aquella de los Seis días para La Creación (así con mayúscula) y el séptimo descanso son un escupitajo a la inteligencia del mas tonto.  (Me pregunto si seguirá descansado todavía o ahora se ocupa de otras minucias semanales).

De esos 4.500 millones de años, esta pelotita azul, tuvo que esperar unos 3.000 millones para que aparecieran tímidamente las primeras expresiones vegetales en forma de algas unicelulares en los medios acuáticos y estas mínimas plantas estuvieron discutiendo con la evolución mil millones de años más, hasta les fuera concedida la facultad de asentarse en tierra firme y 350 millones de añitos después, ya habían evolucionado lo suficiente como para enseñarnos sus primeras flores. Y es que, claro; la evolución no tiene las velocidad de ejecución del friki ese, del ojo dentro de un triángulo. 
Unos 50 millones de años después, las plantas florales ya se habían buscado la vida para conseguir su reproducción más efectiva, con la colaboración de escarabajos, moscas y algún que otro animalillo que no podía resistirse al dulzor del néctar de las flores. Inventaron la polinización, pero había que perfeccionarla o corrían el riesgo de que no tuvieran una reproducción suficientemente exitosa. 
Entonces el del ojo en el triángulo se fijó en las avispas y les dijo: Os ordeno que evolucionéis y que en menos de 50 millones de años tengáis una pariente muy laboriosa que llamaremos "Abeja"... Y la abeja se hizo. Je je je... yo es que troncho.
Pero sí, aparecieron las abejas y además se hicieron muuuucho más sociales que las avispas y gracias a la polinización realizada por esas abejas sobre los órganos sexuales de las flores, se produce la formación de semillas y frutos, que sirven para la reproducción de las propias plantas así como para la alimentación de insectos, aves y mamíferos, incluido el hombre.

La comunidad científica califica a este animalito, como la principal y más importante especie viva del planeta para el mantenimiento de la biosfera, de la cual nosotros también formamos parte (aunque yo expulsaría a más de uno y a más de n³  - el n, lo pones tú - )
Lastimosamente esta historia de éxito evolutivo, está en peligro ya que hace unos dos millones de años y fruto de unas bacanales sexuales incontroladas, los homínidos evolucionaron los suficiente como para que hace doscientos o trescientos mil años, uno de esos homínidos "tuviera un subidón" lo suficientemente importante como para que se distinguieran como  una nueva especie a la que se bautizó como "Homo sapiens" a pesar de ser un imbécil incorregible. 
Y es tan imbécil que al igual que hace con el planeta, está jodiendo la subsistencia de las abejas, con sus insecticidas y otras linduras en plena competición para ver con que acaba primero: si con las abejas o con el equilibrio climático.
Algunas de las grandes amenazas que sufre esta especie son:
  • Los pesticidas. Algunos derivados de la nicotina, están ocasionando la muerte masiva del insecto.
  • El cambio climático. El aumento de la temperatura por poco que sea aparentemente, provoca grandes cambios en el comportamiento del animal y además influye en la flora con la que se relacionan.
  • Depredadores en expansión como la Avispa asiática (también resultado del calentamiento global) devoran las abejas. 
  • El ácaro Varroa o el parásito Nosema Apis, están acabando con ellas.
Avispa asiática.

Las abejas son el equivalente de lo que es el sexo animal, para muchas plantas. Gracias a su cuerpo cubierto de pelos, transportan fácilmente el polen desde las partes masculinas de una flor hasta las partes femeninas, ya sean de la misma planta o de otras alejadas. Así ocurre la reproducción en muchas especies vegetales, como la fresa, cuyo fruto requiere al menos 21 visitas de abejas para ser grande y sabroso, según los cálculos de Naciones Unidas. Las abejas no son los únicos insectos polinizadores, pero son vitales en cultivos como la alfalfa, las almendras, los pepinos, las fresas y otros vegetales que forman parte de la cadena alimentaria del ser humano.
La amenaza de su posible desaparición no es un tema menor.


Créditos:
Imagen abeja de Myriams-Fotos en Pixabay
Avispa asiatica: Autor desconocido. Internet C.C.

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