Desespero


Vas a leer un post de unas 700 palabras.

Contemplar el teatro del mundo, no siempre resulta un ejercicio agradable. Quizás por eso algunas personas prefieren hablar de cualquier cosa menos de aquello que les preocupa. Es comprensible; no es una situación agradable, más bien se trata de algo preocupante, especialmente para las personas cuya consciencia de especie está mínimamente desarrollada. Pero ¿a qué me estoy refiriendo?
En la actualidad convergen unas cuantas situaciones que no tienen registros semejantes en los miles de años de historia escrita. Una a una, seguramente provocarían preocupación, pero combinadas resultan explosivas y muy peligrosas.

Movimientos migratorios siempre lo ha habido, pero nunca en esta cantidad y velocidad.
Pandemias, por supuesto que también, pero nunca han tenido la facilidad expansiva que las capacidades de movilidad de hoy día y el enorme incremento demográfico de los dos últimos siglos ofrecen.
Variabilidad climática siempre ha habido. Es una expresión del carácter planetario de la Tierra y los factores que influyen son múltiples. El Niño, la Niña, la actividad solar y otros elementos cósmicos de ciclos mayores e incluso el movimiento pendular del eje terráqueo. Todos ellos influyen en la variabilidad; lo que ocurre ahora es que añadimos un nuevo factor que actúa a una velocidad muy diferente a los antes mencionados. Ni siquiera haría falta nombrarlo. Estoy seguro que a estas alturas del artículo ya sabéis de que estoy hablando: El modelo energético. Combustibles fósiles.
Existe la controversia sobre si este factor solo, puede ser el causante del calentamiento del planeta y el subsiguiente cambio climático, o no. Y los movimientos juveniles que tratan de sacudir las consciencias políticas, insisten en decir:
—Qué más da si es el causante único o hay otros… ¡Basta ya de blá blá blá!
Y tienen toda la razón, porque lo que está muy claro es su factor de influencia y sobre todo: Es el único que podemos controlar.
No podemos controlar la magnetosfera, ni la radiación, ni el comportamiento del Sol. No podemos acelerar o frenar el
bamboleo cíclico de la orientación del eje de rotación de la Tierra, ni controlar el movimiento de las placas tectónicas.
Pero sí podemos buscar y/o mejorar fuentes de energía alternativas que no procedan de la quema de combustibles fósiles. Podemos tratar de evitar el aumento del CO2 y también del Metano.

Captura de pantalla del visor de FlightRadar
en el momento de escribir este post.(vuelos en Europa)


Es muy “guai” como dicen los jóvenes… Coger un avión por menos de 20 euros y plantarse en Londres.

Pero resulta que el avión emite unos 285 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero. En un vuelo de Madrid a Barcelona la huella de carbono de una persona es de 150 kilos de CO2 por trayecto. En una ruta Madrid-Chicago cada pasajero sería el responsable de la emisión de 1.020 kilogramos de CO2 a la atmósfera. Parece poco ¿verdad?
La mala noticia es que estamos empezando a recuperar los niveles de transporte aéreo que teníamos antes de la pandemia: Unos 114.000 vuelos diarios. El récord se produjo el 29 de junio de 2018 con 202.157 vuelos (fuente: FlightRadar24) así que ves calculando. El dato que conozco:
En 2017, los aviones soltaron a la atmósfera 859 millones de toneladas de CO2, (fuente Air Transport Action Group).

¿Qué efectos tiene en el medio ambiente?

Por cada tonelada de CO2 emitido se derriten tres metros cuadrados de casquete polar ártico. En un vuelo entre Berlín y Tenerife, de ida y vuelta, se produciría el deshielo de unos 5 metros cuadrados de casquete polar por pasajero.

El avión es el más contaminante con 285 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero. El coche emite 104, la moto 72 y el tren 14. Todos también por kilómetro y pasajero. Y sin embargo el avión solo es responsable del 12% de la contaminación. El transporte terrestre; (coches, camiones, motos…) contamina un 74%. Ojo al dato !!

Según esta calculadora
y a pesar de tener una clara tendencia ecologista,
mi participación (coche+tren) alcanza los
390,4 kg por año
Es poco, pero es.


No sigo con más números, que marean. El resultado es el derretimiento de los casquetes polares, el cambio de salinidad y temperatura de los océanos y todo ello desemboca en un cambio climático que amenaza y mucho el bienestar de la Humanidad.

Debería caernos la cara de vergüenza de ver como la juventud -que se sabe víctima segura- del fenómeno, protesta y protesta y los líderes políticos no son capaces ni de "remendar mínimamente este calcetín roto" 
No somos capaces de gestionar nada: ni regular el movimiento migratorio, ni controlar una pandemia (solo los países ricos están mínimamente inmunizados), ni modificar los modelos energéticos... Francamente, desespera.

En catalán se dice:
¿Qué farem? Vendre la casa i anar de lloguer?
¿Dónde? —La casa de todos es una.
No hay alternativa.

Imagen de Pete Linforth en Pixabay
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